La licencia de operación para Atucha I emitida por la Autoridad Regulatoria Nuclear finalizó en 2024, marcando el final de su primer ciclo de vida útil.
La parada de reacondicionamiento tendrá una duración de treinta meses a realizarse entre 2024 y 2027. Una vez finalizados los trabajos, la central estará lista para operar por 20 años más.
La Central Nuclear Atucha I inició su construcción en junio de 1968 y se convirtió en la primera central nuclear de potencia de América Latina, al ser conectada al Sistema Eléctrico Nacional en marzo de 1974. Si bien es la primera central argentina, todos sus sistemas de seguridad fueron actualizados y cumplen con las exigencias locales e internacionales.

La operación sostenida de las centrales nucleares requiere contar con soluciones confiables para la gestión del combustible utilizado una vez finalizado su ciclo en el reactor. En este marco, Nucleoeléctrica impulsa el desarrollo del proyecto ASECG II, una infraestructura estratégica destinada a ampliar la capacidad de almacenamiento en seco en el Complejo Nuclear Atucha.
Este tipo de instalaciones constituye una alternativa consolidada a nivel internacional para el manejo seguro del combustible gastado. El sistema se basa en el acondicionamiento de los elementos combustibles en contenedores especialmente diseñados, que aseguran condiciones adecuadas de aislamiento, disipación térmica y protección radiológica, garantizando su almacenamiento seguro en el largo plazo.
El proyecto contempla el diseño y construcción de una instalación independiente, alineada con estándares internacionales de seguridad y orientada a dar previsibilidad a la operación de las centrales Atucha I y II. Su implementación permite fortalecer la gestión integral del combustible, acompañando la continuidad operativa de las centrales y asegurando condiciones adecuadas para su funcionamiento sostenido.
Con una inversión estimada de 137 millones de dólares y ejecución prevista entre 2023 y 2027, el desarrollo de la ingeniería es íntegramente nacional y cuenta con una fuerte participación de proveedores locales, que representan el 90% de los bienes y servicios involucrados. Este enfoque no solo garantiza soberanía tecnológica, sino que también impulsa el entramado industrial argentino vinculado al sector nuclear.
Asimismo, el proyecto se apoya en la experiencia acumulada por Nucleoeléctrica en desarrollos similares, como el ASECG I en Atucha I, así como en las capacidades construidas en otras instalaciones del país. Esta trayectoria permite integrar conocimiento técnico, gestión de proyectos complejos y ejecución a escala, consolidando competencias que pueden proyectarse hacia mercados internacionales.