Cómo se gestionan los combustibles gastados en las centrales nucleares argentinas

Los elementos combustibles utilizados en las centrales permanecen almacenados de manera segura dentro de los propios predios, en instalaciones especialmente diseñadas y bajo control permanente.
 

Miércoles 22 julio 2026

La gestión de los residuos es parte integral de la generación nucleoeléctrica. En las centrales que opera Nucleoeléctrica, ese proceso se desarrolla de manera planificada, bajo estrictos estándares nacionales e internacionales y con supervisión regulatoria permanente.

El combustible gastado de las centrales permanece en las mismas instalaciones que lo generan, donde se almacena de manera segura en estructuras ubicadas dentro de los predios de la empresa. Cada etapa de ese recorrido está especialmente diseñada y controlada.

En Atucha I y Atucha II, los combustibles gastados se introducen, una vez retirados de los reactores, en piletas de enfriamiento diseñadas para lograr la disipación del calor. Cumplida esa etapa, pasan al sistema de almacenamiento en seco denominado ASECG (Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados).

En la Central Nuclear Embalse el proceso es similar. Los combustibles se colocan primero en piletas de enfriamiento y, luego de un período de seis años, se trasladan a un almacenamiento en seco en silos de hormigón, donde permanecen confinados y bajo control permanente.

El resguardo de los combustibles y residuos forma parte del conocimiento que la industria nuclear argentina construyó a lo largo de más de cinco décadas. Es una dimensión menos visible de la generación nucleoeléctrica, pero esencial para una operación responsable con las personas y el ambiente.